La Inspiración de la Biblia.
Creemos que toda escritura es inspirada por Dios, por lo cual entendemos que es todo el libro llamado La Biblia y aceptamos la creencia que las obras escritas por hombres son inspiradas. Creemos que el espíritu Santo dicto las palabras mismas de las Sagradas Escrituras a los hombres santos de antigüedad, y que su inspiración divina no es de grados diferentes, pero se entiende de una manera igual y completa a todas partes de estas Escrituras: históricas, políticas, doctrinales y proféticas, y la palabra más pequeña si tal palabra se halla en los manuscritos originales. (2 Tim. 3:16-17; 2 Pedro 1:21; 1 Cor. 2:13; Marcos 12: 26,36; 13; Hechos 1:16, 2:4).
La Trinidad.
Creemos que la Deidad existe eternalmente en tres Personas: El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo; y que estas tres son un Dios, teniendo exactamente la misma naturaleza y los mismos atributos y perfecciones, y son dignos del mismo homenaje, confidencia y obediencia. (Marcos 12:29; Juan 1:1-4; Mateo 28: 19-20; Hechos 5:3-4; 2 Cor. 13:14; Hechos 1:1-4; Apoc. 1:4-6).
La Caída del Hombre.
Creemos que el hombre, creado originalmente en la imagen y semejanza de Dios, cayo de su estado alto y santo por comer el fruto prohibido. y como consecuencia de su desobediencia la pena de muerte cayó sobre sí. Por eso su naturaleza moral no solamente fue afectada de una manera grave por su caída, sino que también E1 perdió totalmente toda vida espiritual, llegando a ser muerto en las trasgresiones y los pecados, y sujeto al poder del diablo. (Gen.. 1:26; 2:17; Juan 5:40; 6353; 1 Tim. 5:6; 1 Juan 3:8; ~fes. 2:1-5.)
LA Naturaleza Pecaminosa del Hombre.
Creemos que la muerte espiritual de Adán, o sea la corrupción total de su naturaleza humana, ha sido transmitida a la raza entera del hombre excepto al hombre Jesús, y por lo tanto cada hijo de Adán nace en este mundo con una naturaleza que no solamente no posee una chispa de vida eterna, sino que es completamente mala, teniendo enemistad hacia Dios, y es incapaz por cualquier proceso de educación de sujetarse a Su voluntad. ( GSn. 6:5; Salmo 14:1-3; 51:5; Jer. 17:9; Juan 3:6; Ram. 5:12-19; 8: 6-7.)
El nuevo nacimiento por la palabra de Dios.
Creemos que debido a esta depravación universal y a la muerte en el pecado, ningún hombre puede entrar en el reino de Dios a menos que haya nacido; y que ningún grado de reformación, no importa lo grande que sea; ningún alcance de moralidad, por alto que sea; ninguna cultura, por atractiva que sea; ningún plan o sociedad humanitaria, aunque sea útil; ningún bautismo u otra ordenanza, por cualquiera manera que sea administrada, pueden ayudar al pecador a tomar un paso hacia el cielo; pero que una naturaleza nueva impartida desde arriba, una vida nueva implantada por el Espíritu Santo por la palabra de Dios es absolutamente esencial a la salvación. (Isaías 64:6; Juan 3:5-7; 3:18; Gálatas 6:15; Filipenses 3:4-9; Tito 3:5; Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23)
La redención por la sangre de Cristo.
Creemos que se ha logrado nuestra salvación solamente por la sangre de nuestro Señor Jesucristo, quien se hiso pecado por nosotros, y fue hecho maldición por nosotros, quien murió en nuestro lugar y fue resucitado para nuestra justificación; y que ningún arrepentimiento, ni emoción, ni fe, ni buenas resoluciones, ni esfuerzos sinceros, ni sumisión a las reglas de cualquiera iglesia, ni de todas las iglesias que han existido desde los días de los apóstoles, puede añadir en lo mínimo al valor de esa preciosa sangre, o al merito de la obra terminada de Jesús, hecha para nosotros por El quien unió en su persona la verdadera deidad con una humanidad perfecta y sin pecado. (Lev. 17:11; Mateo 27:28; Rom. 5:6-9; 2 Cor. 5:21; Gal. 3:13; Efesios 1:7; 1 Pedro 1:18-20)
La justificación por fe
Creemos que Jesucristo, en la plenitud de la bendición que El ha procurado por su obediencia a la muerte, se recibe solamente por fe, y que en el momento que confiamos en El como nuestro Salvador y Señor pasamos de la muerte a la vida eterna, siendo justificados de toda las cosas, aceptado ante el Padre según la medida de su aceptación, amado como el es amado, y que tenemos un lugar y porción igual a Jesus, y unido al El, y uno con El para siempre. (Juan 5:24; 17:23; Hechos 13:39; Rom. 5:1; Efesios 2:4-9; 2:13; 1 Juan 5:11-12)
Dios El Espíritu Santo.
Creemos que el Espíritu Santo. no como Una Influencia sino como una Persona divina. la fuente y el poder de toda adoración y servicio aceptables. es nuestro Consolador y Ayudante permanente. Que nunca deja a la Iglesia ni al santo es débil. pero que está siempre presente para testificar de Cristo, buscando que nos preocupemos con Cristo y no Con nosotros mismos. ni con nuestras experiencias (Juan l4:l6~l7;l5:26; 16:13-14; Hechos 1:8; Rom. 8:9; ~l. 3:3).
LA Vida Cristiana.
Creemos que somos llamados con una vocación santa para andar no según la carne sino según el Espíritu. y que hemos de vivir por el Espíritu para no cumplir con las concupiscencias de la carne; pero que la carne que queda en nosotros hasta el fin de nuestra peregrinación terrestre. Necesita constantemente ser sujeto a Cristo; y que la carne quedara manifiesta como una deshonra al nombre de nuestro Señor Jesucristo. ( Rom.8:12-13; 13:14; Ga'l. 5:12-25; Efes. 4:22-24¿ Col. 3:1-10; 1 Pedro 1; 14-16 1 Juan 3:5-9).
El Destino de los Salvados y de los incrédulos.
Creemos que los espíritus y las almas de los que han confiado en el Señor Jesucristo para salvación. al tiempo de la muerte pasarán inmediatamente a Su presencia. y que quedaran allí en un estado consciente de felicidad hasta el tiempo de la resurrección del cuerpo (cuando El viene ~. En aquel día el espíritu. alma y cuerpo serán reunidos y estarán con El en gloria para siempre. Creemos que los espíritus y almas de los incrédulos quedaran después de la muerte en miseria consciente hasta el juicio final ante el Gran Trono Blanco al fin del Milenio. En aquel día estos espíritus. Almas y cuerpos también reunidos. serán lanzados al lago de fuego. no para ser aniquilados sino para sufrir la pena de eterna perdición. excluidos de la presencia del Señor y de la-gloria de Su poder. (Lucas 16:19-26; 23:43; 2 Cor. 5:8; ~l. 1: 23; 2 Tes. 1 : 7-9~ Judas 6-?; Apoc. 20:11-15 );
LA Segunda Venida de Cristo.
Creemos que Jesús vendrá antes de la Gran tribulación antes del Milenio como la esperanza bendita de la Iglesia. Durante la presente dispensación el mundo se madura con rapidez para el día de juicio. Este juicio tomar' lugar en el tiempo de la Gran Tribulaci6n inmediatamente después del Rapto de la Iglesia. Al fin de este tiempo el Señor regresar£ con Sus santos para establecer Su Reino. (Tito 2:11-15; Juan l4:~4; 1 Tes. 4:13-18; 1 Cor. 15:51-58; Apoc. 19:11-16;).
El Saneamiento Divino.
Creemos que Dios sana los cuerpos de creyentes por medios sobrenaturales, naturales y remediales (con medicina). Por sobrenatural significa la forma de saneamiento cuando Dios mismo. sin el uso de medios naturales, sana el cuerpo. Por natural. significa cuando la salud viene por medio de descanso. sueño, comida nutricional. Cambio de lugar, o sea que la persona enferma deja de violar las leyes naturales. Por r~ dial, significa con el uso de remedios y medios como medicina y cirugía, el paciente recobra la salud. Creemos que todo saneamiento es saneamiento divino, solo Dios sana.
No creemos que Dios sana comúnmente por medios sobrenaturales en esta dispensación. pero que los creyentes espirituales pueden y muchas veces aguantan la enfermedad por la voluntad de Dios. No creemos que el saneamiento del cuerpo queda asegurado por la obra de Cristo en la cruz, ni que es un beneficio asegurado a los creyentes basado en la fe en Dios o en su dedicación personal a Dios. (Rom. 8:19-23; Hebreos U: 32-L+O; 2 Tim. :20; 2 Cor. 12:7-9; Santiago 5:14-15).
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